En la composición de los higos destacan los hidratos de carbono, constituidos por glucosa y fructosa. Es muy bajo en proteínas y en grasas.
Los higos son muy ricos en vitaminas E, B6, B1 y B2. En cuanto a minerales, es de destacar su contenido en potasio, calcio, magnesio y hierro. Los oligoelementos cinc, cobre y manganeso están presentes en cantidades significativas.
Los higos se digieren muy bien, y actúan como emolientes (suavizantes) de los bronquios y del aparato digestivo; son también laxantes y diuréticos. Su consumo se halla especialmente indicado en:
1. Afecciones bronquiales: Ejercen una acción pectoral y antiinfecciosa. Calman la tos, facilitan la expectoración y suavizan las vías respiratorias.Su uso se recomienda tanto a los que padecen bronquitis crónica, como a los que sufren de infecciones agudas de vías respiratorias por resfriado o gripe.Se recomiendan los secos a remojo y los hervidos con leche.
2. Estreñimiento: Los higos frescos y los secos puestos a remojo se hallan especialmente indicados en caso de pereza intestinal. Su acción es similar a las de las ciruelas.Suavizan el conducto digestivo y estimulan los movimientos peristálticos del intestino que hacen progresar las heces en su interior.
3. Aumento de las necesidades nutritivas: es recomendable en caso de anemia o fatiga por causa orgánica o psíquica. Las mujeres embarazadas o que lactan, los adolescentes y todos aquellos que estén sometidos a esfuerzos físicos (deportistas) o psíquicos (estudiantes), encontrarán en el higo un alimento muy nutritivo, fácilmente digerible y rico en energía.



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